Los muertos del Riachuelo - Hernán Dominguez Nimo

Muertos que regresan buscando venganza, un periodista y la necesidad de conocer la verdad
Los muertos del Riachuelo - Hernán DOminguez Nimo - novela - zombies - muertos vivos - ciencia ficción - terror - miedo - Interzona - Pulp - Narrativa - Soledad Hessel



¿Qué pasaría -nos pasaría- si un día los muertos de nuestras historias particulares se levantaran de la tumba y nos buscaran para saldar viejas cuentas? Algo así es lo que plantea Hernán Dominguez Nimo en su última novela “Los muertos del Riachuelo” (Interzona/2018). Pero sus muertos no vuelven a reclamar por minucias sino que regresan de su tumba de mugre y barro a vengar su propia muerte.

Un cronista político descubre, accidentalmente, en uno de sus recorridos habituales buscando noticias entre sus informantes, una historia que fue tapada durante más de veinte años, un hecho del que no se habló en los medios y que nadie recuerda.

La combinación de corrupción y desidia generaron el caldo de cultivo que convirtieron al Riachuelo en un lugar oscuro, reconocido por su abandono y contaminación. ¿Y qué mejor escenografía que esta para una novela de muertos vivos?

Hernán Dominguez Nimo le da una (varias) vuelta de tuercas al ya clásico (y en algunos casos redundante) género de “zombies”. Una de esas vueltas es que éstos que despiertan un día de tormenta eléctrica y por una reacción química al entrar un rayo en contacto con el agua del Riachuelo no se levantan de su tumba para darse un banquete de cerebros sin ton ni son, por el contrario tienen un objetivo claro y preciso: aquellos que -de forma directa o indirecta- hicieron que encontraran su final en el fondo de uno de los ríos más contaminados del mundo. Una suerte de héroes justicieros donde la justicia, más que ciega, se niega a ver.

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Hernán Dominguez Nimo

Ocho historias se cuentan en esta novela (la de siete muertos y un narrador). De los muertos, parte de su vida, las causas y formas de su muerte, la vuelta al barrio y la venganza como destino final (salvo en un caso, que será el que demuestre por oposición el tipo de conexión entre aquellos que regresaron y los que quedaron de este lado). El narrador, a la par que cuenta esta historia olvidada y todas sus derivaciones va desgranando detalles y secretos del oficio de periodista y de su propia vida.

Ocho historias, decía antes, narradas con la maestría de un escritor de raza, de alguien que sabe utilizar las palabras y los tonos justos (que van de la seriedad absoluta a lo desopilante) para atrapar al lector hasta la última página y no dejarlo alejarse demasiado de esta historia por varios días una vez finalizada la lectura.

Un párrafo aparte merece la edición. “Los muertos del Riachuelo” es el volumen número cinco de la colección Pulp de Interzona. Como un original que aún está siendo corregido o una prueba de galera revisada hasta el hartazgo, el ejemplar que tiene el lector entre manos tiene manchas de café y de tinta, tachaduras, correcciones y anotaciones a mano lo que lleva a quien se aventura entre sus páginas a sentir -siento yo como lectora- que además de entrar en la historia narrada se le permite ser testigo de la parte más íntima de la producción del libro. Este diseño se combina a la perfección con las ilustraciones a página completa de Grendel Bellarousse -también responsable de la imagen de tapa- las que acompañan al texto y a la historia de manera acompasada y magistral.

Historias llenas de dolor, rabia y venganza se combinan con la nostalgia y el amor por la profesión del narrador, conformando una novela redonda, perfectamente cerrada y que no hay que dejar pasar.



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Soledad Hessel.Editora/Redactora de trenINSOMNE. Periodista. Siempre supo que las palabras eran lo suyo. Escribe y lee desde que recuerda y tiene una pasión por los libros como objetos de culto. Conductora del programa radial "A la vuelta de la esquina" por radio La Desterrada. Columnista de literatura y cultura en medios gráficos y radiales. Fue corresponsal del diario La voz de Santa Cruz y de la Revista En acción de La Plata en la Ciudad de Córdoba. Además, fue miembro del Comité de Redacción y Editora del Boletín de Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Córdoba. Notas de Soledad